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Mis 18, sorpresa y placer desenfrenado (2) Luego de la excitante sesión de sexo con la que disfruté a montón, necesitaba relajarme un poco y mis pies fueron a parar a mi habitación para despejar un poco la mente y aclarar las dudas de lo que había sucedido – Esto no me lo creo – pensaba aún incrédulo de lo que me había pasado ¡Me había iniciado con 2 mujeres! Esto no pasa todos los días. Estaba sumergido en mis pensamientos cuando escucho a alguien acercándose a la puerta de mi habitación, tac tac tac, escucho sus pisadas, cuando se para en la puerta de mi cuarto, pude notar que era mi hermana, aunque no había mucha luz. - ¿Estás dormido? – preguntó mi hermana. - No, ¿qué quieres Antonieta? – respondí un poco adormilado. - ¿Puedo dormir contigo Carlitos? – preguntó con cierta timidez. - Si claro, ¿por qué no? – respondí con naturalidad. Somos hermanos y es lo más natural del mundo ¿no? - Si claro. – Decía mientras se acercaba a mi cama y se recostaba a mi lado – quiero estar aquí contigo Carlitos, allá abajo no estoy muy cómoda y no me siento bien… - Antonieta, ¿Por qué tus amigas andan lanzando esos comentarios de doble sentido? –dije en un tono serio- mira que somos hermanos y eso no está bien visto, eres muy hermosa, pero te veo como una hermana y no con ojos de lujuria –ella reía pícaramente mientras lo decía- ¿Por qué te ríes de mi Antonieta? - Es que tú no sabes lo que te espera, ellas decían comentarios pero no he venido aquí precisamente a dormir, sino a hacerlos realidad. –no había terminado de decir la frase cuando ya su mano estaba sobando mi pene. - ¿Qué haces tarada? ¿Esta loca? – pregunté con cierto enojo y respiración entre cortada por el placer que estaba recibiendo- no ves que esto está mal, por favor no lo alargues más y dejémoslo hasta aquí, por favor – ya estaba rindiéndome ante sus caricias que ahora eran besos sobre mi pantalón – - ¡Jaja! Yo de aquí no me voy hasta conseguir lo que quiero Carlitos – dijo esto cuando ya estaba con mi pene en su boca – Ya en ese punto me dejé llevar, simplemente mi mente se vació de pensamientos negativos y de prohibiciones a esta relación prohibida y se limitó a disfrutar. Antonieta le daba pequeños besitos desde la base hasta el glande y la engullía completamente en el momento que menos esperaba, luego iniciaba un va y viene con su boca como una total experta a la vez que iba succionando con la maestría de una mujer muy sensual – me estaba dando de cuenta en ese preciso momento- luego lo sacaba y comenzaba a palpar y a chupar mis testículos uno por uno a la vez que su mano me hacía una lenta pero excitante paja. Terminada la labor con mis testículos, volvió a mi pene y lo tragó de una vez y comenzó con un ritmo muy fuerte, sus labios apretaban más mi polla y sus movimientos de succión eran cada vez más fuertes. Estaba ya casi en la cima del orgasmo cuando paró de forma repentina. - Quiero que me lo pidas. – me dijo mi hermana manteniendo su cara cerca de mi polla. Yo no dije nada, sólo me levanté e hice caer a mi hermana completamente sobre la cama, le quité el pantalón de pijama y el diminuto tanga y comencé a besar la parte interna de sus muslos – ella me acariciaba el cabello mientras la besaba- me iba turnando de muslo en muslo y cada vez iba subiendo más, cuando estaba a unos centímetros de su caliente coño, comencé a dar lametazos por todo el exterior, probando cada centímetro de su monte de Venus, bajé hasta sus labios mayores y comencé a chupar y ensalivar a esa área, preparando al clítoris para recibir a mi lengua, comencé a hurgar y a abrirme paso con mis dedos hacia su botoncito que ya se encontraba desafiante, mi lengua no se hizo esperar y comencé a estimular su clítoris, primero con mi lengua, luego lo envolvía con mis labios para succionar un poco, provocándole placeres a mi hermana que la estaban haciendo restregar sus caderas en mi cara, como queriéndome introducir mi cabeza (la de arriba) en su gruta, yo seguí dándole placer con mi lengua con uno y luego dos deditos en su vagina hasta que estalló en fuerte orgasmo que me lleno la boca de un líquido viscoso pero que en el momento me gustó mucho – Cójeme – fue lo que atinó a decir mi hermana con voz entre cortada y en ese momento, me llegó una breve etapa de lucidez y aunque me costó mucho, por no decir todas mis fuerzas y pudores juntos, pude quitar mi cara de su caliente vagina, pararme, recoger mi pantalón pijama e irme de mi habitación a paso rápido porque no quería ir más lejos, algo me lo impedía, no quería cometer tal acto -¿Qué has hecho estúpido?- me reclamaba a mi mismo por semejante acto con nada más y nada menos que mi hermana. Entre autoreclamos y remordimientos conseguí quedarme dormido… A la mañana siguiente me levanté con una tremenda erección, aunque no lo quisiera, mi deseo pudo más y comencé a hacerme una descomunal paja, con algo de rabia por lo que había pasado ayer y terminé con rapidez y con mucha fuerza –fuerza no faltaba por lo sucedido anoche- me limpié un poco, me di un rápido baño, me vestí con ropa deportiva y bajé a la cocina, pude notar que no había nadie en la casa porque no se sentía ni un ruido, el salón donde existió la candente escena de sexo con Angélica y Camila lo habían arreglado y parecía que no había pasado nada allí –pero sí paso- comí algo rápido y salí a la calle a hacer un poco de ejercicio para despejarme la mente. Luego de varios intentos de trotar, me rendí en la tarea de ejercitarme –las piernas no me respondían – y me fui a un centro comercial que queda cerca de mi casa. Allí estaba yo caminando y viendo las tiendas cuando siento un agarrón en el culo que me dolió más de lo que me gustó, cuando voltee pude ver como Camila, Angélica y mi hermana se reían de la cara de estúpido que puse. - ¿Cómo está el hombrecito? – Dijo Angélica con un toque pícaro en sus palabras – mira que ayer nos dejaste solitas en el salón y eso nos puso un poco tristonas a Camilita y a mí. - Hola a todas – dije con cierta timidez – ayer me fui a mi cuarto porque necesitaba descansar, sino ustedes me iban a acabar ¡jaja! – dije ya más calmado – y gracias por recoger todo el desorden, se lo agradezco - Eso me lo vas a agradecer a mí - dijo Camila en un tono un poco autoritario – mira que yo dije que te iba a ganar y lo voy a hacer, voy a darte lo que estas otras dos, perdón. Esta mujer – señalaba a Angélica – no te podrá dar nunca y eso es ternura Carlitos, ternura, pero también puedo ser muy traviesa como te habrás dado de cuenta anoche – dijo esto último lanzándome un beso. Mi hermana había estado muy seria durante nuestra conversación, quizá algo molesta pero no se, a mi me parecía que lo mejor que había pasado anoche es que me fuera, pero seguro ella no pensaba lo mismo, ya que estaba un poco molesta, lo pude notar aunque intentaba disimularlo (soy su hermano, la conozco). Estaba sumergido en mis pensamientos, cuando la voz de Angélica me interrumpió diciendo: - Carlos, acompáñame un momento – decía esto mientras me halaba hacia la zona de los baños del centro comercial, aprovechando que mi hermana y Camila habían seguido de largo. Cuando llegamos al baño de damas, yo ya sabía a qué venía esto y se hizo realidad, no había entrado cuando ya estaba abrazada a mi besándome de una manera muy pasional, metía su lengua hasta lo más profundo de mi ser y le buscaba pelea a la mía para que comenzaran en una batalla de lenguas excitante y muy agradable. A estas alturas ya mi amiguito había cobrado vida y se hizo notar ante Angélica, la cual mirándome pícaramente me tomó de un brazo y me dirigió a uno de los compartimientos de baño. – Prepárate que te voy a hacer gozar – decía mientras me sentaba en el water y comenzaba a quitarme mi mono (pantalón deportivo), luego mis boxers y comenzó a lamer mi pene, primero por fuera, dando pequeños besitos, pero luego, casi sin previo aviso lo tragó completamente – característico de su personalidad agresiva – comenzó con un mete y saca de su boca que me estaba volviendo loco, sus movimientos de succión eran demasiado para mí y mi eyaculación no se hizo esperar, llenando su boca de mi leche, la cual Angélica no desperdició y tragó toda – es impresionante como me premió la estadística, no a todas le gusta que acaben en su boca, pero yo tengo a dos para mí solo – pero esto no había terminado, ya que Angélica se paró, se arrimó su tanga a un lado (tenía falda) y enterró mi semiduro pene en su coñito y comenzó con un lento sube y baja e hizo algo que realmente me gustó mucho. Comenzó a mover su vagina, la cual hacía como una especie de succión en mi miembro y este comenzó a tomar vida – guao, que gustazo – dije mientras intentaba poner mi mente en blanco para no eyacular y quedar como un rápido. - Ahora te viene lo bueno, te voy a hacer gozar como nunca y la cabalgata que te daré hoy no la vas a olvidar fácilmente – decía mientras comenzaba a acelerar su ritmo en su sube y baja, ¡Plo plo plo plo! Sonaban nuestras pelvis al compás de la salvaje cabalgata de la que estaba siendo víctima, acariciaba ese duro culito que me volvía loco, arrimé el hilito de su tanga y comencé a meter un dedito, al hacer esto Angélica se excitó aún más y sus movimientos ya eran prácticamente incontrolados, sus gemidos aunque intentaba disimularlos, cualquiera que estuviera cerca los escucharía – menos mal que los baños estaban alejados de la gente – Estaba Angélica en su brutal cabalgata cuando paró, se levantó y volteo y puso mi pene en la entrada de su esfínter, no hubo que hacer ningún esfuerzo extra aparte de la saliva y el empuje para que entrara – que facilidad tenía esta mujer para el sexo anal, era increíble… Cuando entró todo mi miembro, Angélica comenzó a hacer movimientos circulares con su cintura, como una especie de baile y a la vez subía y bajaba. La presión de ese culito sobre mi pene era mucha y este ya estaba pidiendo eyacular. Para retardar mi acabada, me paré del water y coloqué a Angélica apoyada en una de las paredes del compartimiento del baño, volví a meter mi pene en ese culito y comencé de nuevo la fiesta. Mi miembro entraba y salía de ese culazo y me estaba dando un gusto tremendo, para ayudar un poco a la situación – aunque creo que no era necesario, el placer de Angélica ya era muy notorio – comencé a masajear su clítoris y a la vez iba taladrando su culo. Ya cuando sabía que iba a terminar, comencé a sacar todo mi rabo y meterlo completo, sacar y meter completo, hice esto unas cuantas veces hasta que me vacié dentro de su culo, el orgasmo fue muy fuerte, ya que me temblaron las piernas y casi me caigo. - Cogidas como esta no las vas a encontrar en Camila – decía mientras nos arreglábamos la ropa en el interior del compartimiento – y te lo voy a demostrar cuantas veces quieras. Anda y tira con Camila y luego me dices que tal la comparación – agregó, parecía muy confiada de sus artes amatorias. Cuando salimos disimuladamente del baño, vimos como 2 mujeres algo atractivas nos miraban con una sonrisa pícara, yo sólo pude sonreír tímidamente y salir de ahí con Angélica lo más rápido posible. Cuando llegamos a la zona de comida rápida, vimos como estaban mi hermana y Camila comiendo un arroz chino con otras cosas que no recuerdo. - ¿Qué se supone que estaban haciendo? – Preguntó mi hermana algo enojada. - Creo que ya sabes lo que hacían – dijo Camila viendo a mi hermana con cara totalmente tranquila – no te hagas que sabes que estaban tirando en el baño, tú misma los seguiste y estuviste ahí un rato, escuchando mientras lo hacían, así que no te hagas la mosca muerta – ya a estas alturas mi hermana había bajado la cara y siguió comiendo de su plato. - Yo estaba muy alegre y me acerqué al oído de Camila – Angélica dice que no eres capaz de coger mejor que ella – le dije para poder notar su reacción, ella sólo paró de comer, me agarró la verga – para esas alturas ya estaba holgazana – y me dijo al oído: "Esa respuesta se la darás tú mismo a Angélica". Me soltó al paquete y siguió comiendo de lo más normal. Aunque había estado con Angélica – debería sentirme feliz – sentía un gran remordimiento hacia mi hermana, la veía ahí molesta conmigo y quería hablar con ella, abrazarla, besarla y volver a nuestra relación de antes, pero algo me lo impedía. Así que dejé esa tarea pendiente y esperé que todas terminaran de comer para luego ir a casa. Cuando terminaron de comer, mi hermana llevó a Camila y Angélica a sus casas y en trayecto hacia la nuestra, ella estaba muy seria conmigo. - Hermanita, disculpa lo de anoche, pero sabes que es prohibido; está mal visto por la sociedad y si nuestros padres nos vieran, nos matarían – dije tratando de compensar mi situación – sabes que te quiero mucho y no me gusta que estemos así distantes. - Jum, ok – sólo atinó a decir mi hermana – en la casa hablamos con más calma. - Ok hermana – argumenté. Cuando llegamos a casa, mi hermana me fue a preparar algo de comer – que raro – pensé, me preparó unos panes con jamón fue a la otra nevera y me trajo un jugo que sabía algo extraño, pero a la final, con tanta hambre lo tomé y me comí los panes. Luego de un rato, estando sentados mi hermana y yo en el jardín de atrás de la casa, comencé a sentir algo extraño en mi cuerpo. Comenzaba a mirar a mi hermana con ojos de deseo y mi pene estaba que explotaba, sudaba mucho y estaba ¡Totalmente excitado! – ¿Qué me pasa? – pensé, estaba teniendo esos pensamientos hacia mi hermana y tenía ganas de saltarle encima y lamer sus senos. Antonieta estaba en la silla de al lado y miraba hacia la piscina distraída. Cuando volteó su mirada hacia mí, me lanzó una mirada pícara que me dejó sin sentido – Carlos, aguanta, Carlos – decía a mis adentros porque ya sentía que me iba a ganar la lujuria y el deseo hacia ella. - El maldito jugo tenía un afrodisíaco – pensé cuando me acordé del sabor extraño de la bebida – hermana ¿Por qué hiciste esto? – le dije a Antonieta un poco enfadado pero con cara que decía todo lo contrario (que excitación). - Esto es sólo una palanquita para que te animes a pedirme lo que tu quieres. No te niegues porque sabes que deseas meter tu pene en estos tres huequitos de mi cuerpo… lo deseas y no voy a ser yo la que de el primer paso, vas a ser tu querido hermanito – decía mientras se paraba y comenzaba a realizar un stripper sin música pero muy sensual. Antonieta comenzó a quitarse su top lentamente, dando leves y sensuales movimientos para hacerlo, salieron al aire sus dos buenos senos agarrados por el sujetador; luego comenzó a tocarse su plano abdomen y bajó sus manos hasta el borde de su ceñido pantalón, comenzó a bajarlo lentamente a la vez que se daba vuelta para que viera su gran culazo moreno – me provocaba saltarle encima, pero estaba aguantando lo más que podía – se quitó sus playeras y lo bajó completamente, quedando en un pequeño tanga y un sujetador a juego que me estaban volviendo loco. Se dio vuelta quedándonos frente a frente y sensualmente bajó su sujetador, saltando al aire dos senos muy provocativos y con un pezoncito marrón erguido esperando atenciones. Luego se volvió a voltear y de una forma que nunca olvidaré –demasiado sexy – bajó su tanga y pude ver su depilado coño desde atrás a la vez que su orificio anal, este paisaje en algún momento me ganaría y ese momento llegó cuando Antonieta con una mano se acarició su seno y con la otra comenzó a dar leves masajes a su clítoris - ¿Qué esperas cabroncito? – dijo entono burlón. Esto me ganó y salté sobre ella. Mi primer objetivo fueron sus deseados senos, comencé a dar lametazos por todo el borde a la vez que mis dedos pellizcaban el pezón de su compañero, subí mi lengua hacia su pezón y comencé a dar leves mordisquitos y a succionar – sigue cabrón, sabía que ibas a caer tarde o temprano – decía mientras gozaba con mis chupadas. Cambié de seno y comencé a chupar y chupar mientras que mi manó bajó hasta su vagina y la comencé a acariciar, hacía movimientos circulares tratando de encontrar su botón sin ver y cuando lo hice, toda mi atención se dirigió a ese puntito y empezó la gozadera de mi hermana. Sus gritos y jadeos eran ya incesantes y esto me estaba volviendo loco a mí. La tiré en la grama y me dirigí hacia su vagina pasando primero por su ombligo y dando besitos donde se encontraba su piercing, cuando llegué a su rinconcito, comencé a chupar y a lamer toda su vagina, por todas partes, metí un dedito a la vez que me encaminé a su botoncito, lo envolví en mis labios y comencé a succionar a la vez que mi dedo entraba y salía; no tardé mucho para que mi hermana llegara en un violento orgasmo que la hizo convulsionar y gritar muy fuerte. Luego que se recuperó estaba como posesa, quería más y me tiró sobre la grama y puso su vagina en mi boca otra vez, al tiempo que iba con su boca hacia mi verga – ya sé por qué estaba brava por lo de ayer, la dejé con muchas ganas – comenzó a desnudarme y empezó a chupar mi pene de una manera que aún me excito al recordarla, lo hacía como si fuese lo último que estuviera disfrutando en el mundo chupada solamente el glande para luego tragar todo mi pene y hacerme gozar con su traviesa lengua; subía y bajaba, subía y bajaba para luego sacarlo e ir a mis testículos; uno por uno los turnaba y les daba sus atenciones amatorias a cada uno de ellos. Yo, por mi parte, comenzaba a lamer suavemente primero para que se recuperara de su orgasmo para luego aumentar mis lametazos y chupadas. Estaba ya a punto de terminar cuando saqué fuerzas de donde no las tenía y le dije a mi hermana que parara que me iba a correr. Ella me hizo caso y paramos nuestro 69. - Viste como ibas a caer, yo lo que quiero, lo consigo – dijo mi hermana empujándome a la grama y agachándose para comenzar a cabalgarme despaldas. Yo estaba en el piso viendo como entraba mi verga en esa cuevita caliente. Podía admirar su culo ya que estaba despaldas a mí y cuando entró todo, Antonieta se quedó inmóvil, como queriendo disfrutar del momento para luego comenzar con la cabalgata digna de una maestra domadora de caballos; sólo podía ver mi pene entrar y salir de aquella cueva caliente, estaba delirando y mi hermana cabalgando como una demonia – esto está mal, pero me gusta – pensaba mientras mi hermana prácticamente me estaba cogiendo; sus gemidos eran cada vez más agudos – rómpeme en dos hermanito, que estoy gozando como loca – me decía cuando su placer y gemidos se lo permitían. Llegó el momento en que paró – seguro sabía que estaba a punto – se colocó en cuatro paticas y sensualmente me invitó a que la penetrase. Yo pensé de otra manera, quería tener un mejor momento y la levanté, la guié hacia un borde no tan hondo de la piscina y ahí, en el agua comenzó un perrito salvaje, el agua chocando en nuestras piernas lo hacía mejor, ya que se sentía esa mezcla del frío del agua y el calor de nuestros cuerpos. La penetraba desde atrás primero levemente, luego iba aumentando mis fuerzas hasta que las penetradas se hacían frenéticas, la estaba bombeando como nunca – sí, cogeme maldito, que bien lo haces, hazme llegar – me decía mientras gritaba como posesa, yo sólo tenía ojos para ver mi polla entrar y salir de ese coño empapado, guié mis manos hacia sus pezones para comenzar a pellizcarlos; luego sacaba todo mi pene y lo metía de golpe, implementé ese ritmo hasta que pude sentir como mi hermanita llegaba al orgasmo y con su coño me apretaba mi verga de una manera muy placentera, parecía que su vagina quería succionarme y esto hizo que comenzara a llenar su coño de leche caliente,.bombeaba y bombeaba más y más, mis ojos se pusieron en blanco y todo mi cuerpo se dedicó a disfrutar del placer que me estaba propinando mi hermana, mi propia hermana. Luego nos sentamos exhaustos en una parte más elevada de la piscina y yo quedé impresionado de lo que había hecho – me he cogido a mi hermana – pensé, pero no puedo negar que me había gustado mucho, por no decir demasiado, incluso cuando estuve con Camila y Angélica, este momento me parecía más ecitante - ¿Qué estoy pensando? – Rápidamente borré ese pensamiento que estaba en mi mente y pude ver como mi hermana me veía sonriente – lo has conseguido perrita – le decía mientras veía sus ojos y bajaba mi mirada hacia su vagina chorreando mi semen - yo te dije que lo iba a conseguir – me dijo a la vez que venía hacia mí y comenzaba a tomarme mi media flácida verga para empezar una lenta paja. Mi pene comenzó a tomar vida y yo esto no lo creía - ¿Cómo puede pasar esto luego de semejante polvo? – pensé mientras mi Antonieta comenzaba a estimularme pero esta vez con su boca. Comenzó otra mamada salvaje y cuando mi polla estuvo a punto, agarró una de mis manos, se puedo en cuatro a mi frente y me dijo que comenzara a estimularle su culito. Yo ni corto ni perezoso comencé a meter un dedo, luego lo saqué y comencé a chupar su húmeda vagina para llevar sus fluidos hacia su culo y así facilitarme la lubricación. Ahora sí metí mi dedo y cupo más fácil, luego metí dos y mi hermana seguí gimiendo; me atreví a meter el tercero y pude notar como esta hacía una leve mueca, pero luego su cara de placer comenzaba a hacerse notar otra vez – ya está listo, rómpeme el culo – me dijo mi hermana y no la hice esperar. Metí mi polla lentamente en su culo, ella iba abriéndose paso en ese cerradito túnel del placer, cuando estaban adentro todos los centímetros, comencé a bombear lentamente, el sonido que hacía y la sensación de mi pene entrando en ese orificio anal me estaban gustando demasiado, era diferente al de Angélica, el culo de mi hermana era más apretadito y el gusto que me provocaba era magnífico; lentamente fui incrementando la fuerza de mis penetraciones – sí, sí hermanito rómpeme el culo en dos – decía mi hermana poseída por el placer mientras yo bombeaba ese culito. Luego de estar en esa posición, me senté en las escaleras y ella se puso de frente a mí y metió mi verga de nuevo en su culo; ahora ella llevaba el control y parece que quería terminar como nunca porque comenzó un ritmo frenético de sube y baja – ¡Plo plo plo plo plo! – Se escuchaban nuestras pelvis chocando y chocando – ¡Siii cantón, me vengooooooo! – mi hermana comenzó a terminar gritando y gritando mientras aumentaba su velocidad, creí que me iba a partir el pene, menos mal que no sucedió - ¡Voy a terminar! – le grité a mi hermana y esta comenzó a hacer movimientos circulares en mi verga a la vez que cabalgaba – esto se lo enseñó Angélica, o quizá mi hermana fue la que se lo enseñó a Angélica – pensaba mientras comenzaba a salir mi leche llenando ese culo, riquísimo culo de mi hermana – ¡ahh, tomá culito, trágate esta leche! – Decía fuera de mi mientras terminaba de penetrar ese culo – si, este culo es tuyo y siempre lo vas a tener – me gritaba mi hermana a la vez que sacaba lentamente mi polla de su agujero. Luego de que terminó esto, sin decir palabras nos dirigimos al baño y comenzamos a enjabonarnos mutuamente, ya no quería más sexo por hoy, me dolía mucho el pene y no quería que por quesuo pasara algo peor. - Hermana, hemos hecho algo prohibido, si nuestros padres se enteran o alguien, sería muy malo para nosotros – decía mientras enjabonaba su culo… - A mi no me importa lo que piensen los demás, yo te quiero y tú de estúpido no te das cuenta, quiero que estemos juntos, te quiero mucho hermanito… - Yo también te quiero mucho hermana, pero no se si esto es amor de hermanos u otro, estoy muy confundido, desde que Camila y Angélica comenzaron a lanzarme esas indirectas hacia ti, me sentí nervioso de que hayas activado algo dentro de mi. Tengo miedo de que me de cuenta de que estoy enamorado de ti, cuando traías un novio me moría de rabia y no sabía por qué, y cuando te veía ahí besándote y dejándote meter mano, me moría de celos, pero creía que eran de hermanos y me estoy dando cuenta que es otra cosa – argumenté con la cara agachada, tenía miedo de lo que podía pasar. - Hermano, yo intenté borrar este sentimiento hacia ti, cuando tenía 18 y tu 15, comencé a verte con otros ojos y por eso es que quería estar un poco alejada de ti, me traía mis novios acá para hacer mis cosas con ellos, tratando de olvidarte y provocando que tu vieras esto con la finalidad de que me agarraras rabia, no sabía lo que sentías hacia mí, por eso no supe que en vez de rabia, te hacía daño, discúlpame hermanito. Ya que sabes lo que siento hacia ti, no creo que tengamos que estar disimulando nuestro deseo. Cuando estábamos en el salón, y Camila hizo el comentario sobre mi, vi que te pusiste pensativo y por un momento pensé que tenía oportunidad, por eso me fui a tu cuarto a provocarte – yo estaba sorprendido de tal confesión – me acosté contigo y cuando pasó lo que pasó, que te fuiste me sentí mal conmigo misma porque creí que me veías como una puta y es que estaba desesperada, no sabía que hacer – dijo mi hermana casi llorando. - Antonieta, ya me rindo contigo, si te atreves a correr el riesgo con mis padres, yo también lo puedo hacer, pero sabes que habrán noches que nos vamos a sentir muy mal, porque estás en el cuarto contiguo pero a la vez estamos tan lejos. Yo no resistiría que estuvieras con otro hombre, así que si lo vas a hacer, por favor dímelo y que yo no lo vea. No juegues conmigo, que esto que te estoy diciendo no es como pedir un chocolate, y le estoy confesando mi amor a nada más y nada menos que a mi ¡Hermana! – le dije a Antonieta un poco exaltado. Mientras nos enjabonábamos nuestros cuerpos, el ambiente pasó de ser sexual (al principio) para convertirse en algo muy tierno, estábamos los dos jugando como niños en la bañera, ya que pusimos las cartas sobre la mesa al principio y mi hermana acordó que estuviéramos los cuatro (Angélica, Camila, ella y yo) y que ella podía estar con sus novios, ya que debíamos darnos un tiempo para poder saber qué era realmente lo que pasaba. Yo, aunque no me pareció al principio, decidí que era lo mejor de esa forma, porque yo estaba muy joven y tenía que aprender a distinguir el amor del capricho. Pasaron los días y cada vez estaba más tiempo con mi hermana, había veces que a media noche se colaba en mi habitación y teníamos sexo a lo loco. Mis padres preguntaron, pero la respuesta era siempre la misma, que nos agradaba estar juntos. Un fin de semana en el que mi hermana se había ido con su novio a la playa y mis padres de viaje a la Colonia Tovar – decidí quedarme en casa porque no me provocaba viajar – llegó Camila y preguntó por mi hermana, yo le dije que estaba sólo en casa y que mi hermana estaba en la playa con su novio. - Así que estás solito, me parece muy bien – dijo Camila sonriendo maliciosamente. Vamos al salón a ver un poco de televisión – Yo sabía que íbamos a hacer de todo menos mirar televisión. - Carlitos, te acuerdas que te dije que te iba a dar mi culito, que es virgen y está reservado sólo para ti – me dijo Camila viéndome directamente a los ojos. Yo no dije nada, sólo me dirigí hacia ella y comencé a besar sus ricos labios con mucha pasión, nuestras lenguas jugaban muy alegres en su boca y luego la de ella hacía lo mismo en mi boca. Fui quitando su ropa y ella a mí y yo la dejé a ella sólo con su tanga – me gustaba mucho así desde que lo hice con Angélica – mi boca fue a parar en su seno y los lametazos no se hicieron esperar, pellizcaba sus pezones y lamía el desocupado – me encantaban las tetas de Camila – ensalivaba sus dos senos con mi inquieta lengua, succionaba, pellizcaba y me deleitaba con sus grandes senos. Luego de atenderlos, bajé y arrimé la parte de delante de su tanguita a un lado, comencé lamer todo su monte de Venus para luego adentrarme a sus labios vaginales, chupaba y lamía todo ese manjar – los jugos de Camila eran más dulces que los de mi hermana y Angélica, me encantaba chuparla – me adentré para darle atenciones a su botoncito, lo succionaba, lamía, jugaba con el con mi lengua y mis dedos, me emborrachaba con su manjar de fluidos hasta que Camila llegó a un orgasmo muy dulce, sus gritos no fueron tan fuertes, más bien fueron tiernos y más calmados – me gustaba mucho la forma de ser de Camila, mas tierna y cariñosa- Camila se levantó del sofá y me tumbó para comenzar a darme una mamada muy dulce. Camila no tenía prisas, le daba besitos a mi glande e iba bajando por toda su extensión dando lamidtas y dejando un rastro de saliva con su inquieta lengua, luego subía y comenzaba a tragar lentamente mi nabo, no había prisas, sus movimientos eran lentos, subía y bajaba como queriendo aprovechar y disfrutar el tiempo al máximo. Con su mano me acariciaba mis testículos y de vez en cuando su lengua le daba algunas atenciones. Luego ya de estar un rato en eso, le dije a Camila que se apartara un poco, ensalivé sus senos y en el camino del medio pasé mi lengua provocándole un suspiro – ya se lo que vas a hacer picaron – me dijo Camila cuando se acomodó para recibir mi pene entre sus dos senos, lo coloqué y Camila comenzó a hacer una lenta cubana que me producía más placer, ya que estaba disfrutando del momento y no quería que terminara, sus pechos abrazaban mi verga y Camila subía y bajaba lentamente, habían veces que soltaba un poquito para luego apretar bastante y esos desniveles de sensaciones producían en mí mucho gusto – Camila, acuéstate en el sofá y yo me coloco encima – le dije a Camila ye esta hizo caso. Me coloqué encima de ella y puse mi pene en su camino y comencé otra vez, pero en esta ocasión yo llevaba el control, me estaba follando sus tetas y Camila gemía de gusto – se siente muy rico Carlitos – me decía mientras ya estaba con los ojos en blanco teniendo a esos senos apretando mi pene, yo quería disfrutar mucho del momento, así que hice mis movimientos más lentos y me limité a disfrutar – ella también – por un buen rato. Pasado un tiempo de esa posición, le dije a Camila que era hora de cobrar mi premio, a lo que ella sacó de su bolso un pote con una especie de lubricante mentolado, arrimé el hilito de su culo y comencé con mis dedos y el lubricante a perforar su anito, metía y sacaba mis dedos mientras ella estaba en posición de perrito. Ya luego de estar con mi trabajo en su culo, decidí darle un poco de placer a Camila y comencé a penetrarla vaginalmente en la posición de perrito suavemente mientras que con mis dedos iba preparaba más a su anito. Estábamos Camila y yo disfrutando de lo mejor cuando ella llegó al orgasmo – la situación, aunque lenta era muy placentera – esta vez si lo disfruto más y lo expresó - ¡ah!, sigue Carlos, ya dale por atrás que está listo – me dijo Camila. Saqué mi miembro palpitante de su vagina y lo metí en su culito, entró de una vez – ya estaba muy lubricado y dilatado – comencé suavemente porque no quería dañar el momento estando apurado, comencé un mete – saca lento, sacaba y metía mi miembro en ese culito mentolado, Camila gemía de placer y yo lo estaba disfrutando a montón, nuestros movimientos se hicieron rítmicos y el placer era ya muy fuerte, estaba muy bien con Camila, me gustaba mucho su forma de tener sexo, era muy placentero ya que su forma de ser era así, pícara y tierna – era un monumento de mujer, impresionante-, yo seguía metiendo y sacando mi pene de ese culo chico pero apretadito – Carlos, aumenta el ritmo que quiero correrme como nunca – me dijo Camila. Yo no la hice esperar y aumenté mis embestidas -¡Plo plo plo plo plo! – sonaban nuestros cuerpos chocando y ya mi leche estaba en la punta de mi pene – Siiiii, sigue Carloooooos – gemía Camila, saqué mi pene de su ano, la senté a mi frente y coloqué mi pene entre sus dos grandes senos, Camila sólo tuvo que dar tres apretadas y jalones para que mi leche comenzara a expulsar leche hacia su cara y sus senos – ¡Ahh! Camila, eres la mejor! – dije mientras mi pene terminaba de expulsar toda la leche. Ya calmados, nos sentamos en el sofá los dos exhaustos y sudados – Camila, ha sido un polvo magnífico, no se que tienes que me gusta tanto a la hora de tener sexo – dije muy sinceramente. - Lo que pasa es que se nota que a ti te gustan que te consientan – dijo Camila sonriendo y muy melosa. Luego de eso, ordenamos todo porque mis padres y seguro mi hermana llegarían en la noche, comimos algo y antes de irnos hicimos un magnífico 69 que nos dejó más candados aún, pero muy satisfechos. Así pasaron los días, los meses y los años, ya no estoy con mi hermana porque se enamoró y se casó. Tuvimos un polvo de despedida pero no podría contar eso, ya que sería una historia muy triste. Recuerdo que lloré e intenté todo lo posible para que ella desistiese de esa decisión, pero ella hizo caso omiso y no le importó decírmelo así de sopetón, duré bastante tiempo deprimido, pero Camila siempre estuvo ahí para darme todo su cariño. Angélica también me apoyó bastante y agradezco ese gesto de las mil maneras, ya que comprendí que aparte del sexo, eran mis amigas, grandes amigas y Camila quizá algo más. Hubo un tiempo que mi relación con mi hermana disminuyó a sólo unos saludos cuando estábamos en fiestas familiares, pero poco a poco comprendí que mi hermana se había enamorado de otro y sería inmaduro ponerme a pelear por eso – si ella tomó esa decisión, ese es su problema y lo hizo porque ella quería estar con él – pensaba ya más fríamente luego de un tiempo. Llegó el momento en que ya la trataba, pero nunca más volví a intentar acercarme a mi hermana, nunca más la toqué de una forma comprometedora ni la besé, no se si mi hermana quiso repetir alguna de nuestras aventuras ni me importa. Porque había dos mujeres especiales que me trataban muy bien y una de ellas (Camila) se había ganado mi corazón. Camila y yo nos congeniábamos mucho, teníamos sexo en todas partes; en el parque, chupadas en el cine, en el carro, en hoteles, en mi casa. Un día hicimos un magnífico trío con Angélica – mientras Angélica me cabalgaba analmente, le chupaba el coñito a Camila - en el que disfrutamos los tres y gozamos como locos. Una vez estábamos Camila, Angélica y yo en una cabaña de la playa y comenzamos otro magnífico trío en el cual los papeles se invertían, ya que Camila y Angélica hicieron un juego, en el que se iban a cambiar los roles: ahora a Camila le tocaba puro sexo anal, mientras que a Angélica le tocaba darme placer con la vagina y posteriormente hacerme terminar con una cubana. Penetraba a Camila por su culito mientras que le comía la lengua a Angélica, Camila gemía y gozaba. Luego me separé de ella y comencé a penetrar por su coñito a Angélica, que hizo como si fuera Camila, es decir, que fue muy dulce, aunque a veces se le salía lo Angélica y comenzaba a cabalgar violentamente a lo que obtenía un regaño de Camila – fue muy gracioso ese trío – me salí de su vagina y le puse mi pene entre sus dos pequeñas pero calientes teticas morenas, Angélica comenzó a masajear y a mover de arriba abajo sus senitos y me hizo terminar de una manera bestial – aunque sus senos eran pequeños, los sabía usar muy bien. Siguieron encuentros entre Angélica, Cami y yo, pero Camila y yo seguíamos inseparables. Ya han disminuido los tríos con Angélica porque tiene novio, pero eso a mi no me importa ya que estoy en compañía de mi tierna Camila, no nos hace falta más nadie. Camila siempre está pendiente de mi y yo de ella. Somos inseparables y estamos muy enamorados, ella ya casi termina sus estudios de Ingeniería Petrolera y yo estoy en segundo año de Medicina. Tenemos pensado casarnos cuando terminemos nuestras carreras y tengamos buenas bases económicas. Mis padres aún no sales de su asombro, ya que siempre nos vieron pero nunca nos imaginaron tan juntos jajaja. Mi hermana sigue casada, pero como que la idea todavía la tiene impresionada. Bueno, esta es mi historia, sigo con Camila y nuestra relación es muy sólida. La vida da muchas vueltas y nunca pensé que luego de tanta tristeza, ocurriría lo mejor que me ha pasado en este mundo. "Camila"
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