EL INICIO

 

Hola, antes de decir una sola palabra, quiero presentarme; Me llamo Héctor y tengo 18  años. En verano suelo ir al gimnasio, por lo que mi cuerpo ha comenzado a adquirir  buena musculatura, mido 1.72, tengo ojos claros y más de una chica me ha dicho que  tengo cara de ángel al mejor estilo Pitt o Cruise. En cuanto a los dotes sexuales que  Dios me dio...bueno, voy a ser sincero...creo que ahi se olvido de mi, puesto que tengo  un pene tirando a pequeño (unos 14 o 15 cm) y que además esta curvado hacia arriba,  lo que lo hace ver mas corto aún.

Una vez dicho esto, paso a contarles la historia de mi primera vez.

Más de uno puede pensar que por la descripción física que proporcioné, nunca tuve  problemas para conseguir chicas, o bien, que debi haber tenido mi primera relación a una  edad muy temprana, pero no, nada más lejos de la realidad. Soy una persona muy timida,  y me cuesta mucho acercarme a las mujeres. Solia salir a bailar con mis amigos en  busca de alguna chica,puesto que en esos lugares se consigue lo que uno quiere  facilmente, pero yo siempre terminaba sentado, sin hacer mucho, mientras el resto se  divertia. Ni siquiera podía hacerlo con la ayuda del alcohol, puesto que odio tomar y la  sobriedad no es el mejor estado para desinhibirse. En mi casa me la pasaba viendo  videos pornográficos, fantaseando con mi mente, leyendo libros sobre como  proporcionarle placer a las mujeres, sin saber que por fin se rompería mi mala racha.

Un sábado a la noche recibo una invitación de mis amigos para salir a bailar. Me pareció  muy raro, porque crei que ya se habían dado por vencidos conmigo. Decidí efectuar un  nuevo intento, pero esta vez tendría que lograrlo.

Cuando llegamos al baile, lo primero que hicimos todos fue acercarnos a la barra, y pedir  unos tragos. Recuerdo haber pedido uno llamado "Orgasmo de pitufo" (el nombre se  debía a un interesante color azul que el trago reflejaba). No puedo decir con exactitud  que es lo que tenía, pero si lo rápido que me puso "alegre". De hecho, el estar tan poco  acostumbrado a beber, provocó que la reacción fuera casi instantánea.

Así, comencé la cacería. En un principio, seguía sin poder pedirle a nadie que bailara  conmigo, hasta que por fin, lo logré. Era una chica escultural. 21 años. Una larga cabellera negra  era el marco de un rostro puro e inocente, culminado por dos perlas que hacían las veces  de ojos, y unos labios que me prometían toda la pasión que me había sido negada. Una  remerita diminuta remarcaba sus hermosas tetas, redondas, firmes, turgentes. Y los  jeans que llevaba puestos... oh Dios mío... ese culo monumental...macizo....embutido en  esos pantalones, resaltando, provocándome con cada movimiento de sus caderas...

Se llamaba Romina. Empezamos a bailar, y nos acercábamos al oido para hablar las  tonterías de siempre: "¿Venis siempre acá?", "¿De donde sos?", "¿De que signo sos?".  Yo no aguantaba más ella lo único que hacia era clavarme la mirada...y entonces  comencé a acercar mi cuerpo cada vez más. Sin darme cuenta nuestras caras quedaron  separadas por escasos milimetros. Deseaba probar esos labios, y entonces, pose los  mios sobre ellos. Abracé su cintura y en seguida Romina se aferró a mi espalda, e  introdujo su lengua hasta el fondo de mi garganta. Fue un beso maravilloso, yo mordía  tiernamente sus labios, exploraba cada rincón de su boca; nuestras lenguas se  entrelazaban intercambiandose tibia saliva; y ella succionaba la punta de mi lengua como  si se tratara de un presagio de lo que estaba por venir.

Ante esta situación yo estaba totalmente al palo. Mi verga presionaba mis boxer  haciendome mucho daño. Lo único que podia hacer era clavar mis dedos en sus nalgas y  refregar mi verga contra su concha,claro con que la ropa de por medio no era muy  satisfactorio. Pasamos un buen rato así, abrazandonos, besándonos, restregando  nuestros cuerpos.

 Quise probar un poco ir un poco mas lejos. Lentamente deslicé mis  dedos entre su pantalón.

 Para, para!!. ¿Que haces? :- me preguntó.

 Al momento pude sentir el calor que despedía su conchita.

Nada...quedate tranquila y disfruta:- le dije asombrado de mis propias palabras.

 Introduje mi dedo medio entre los labios vaginales, y una catarata de dulces e hirviente  fluidos bañó mi mano. Romina no ofrecia resistencia alguna. Solo gemía suavemente a la  vez que arremetia con su lengua dentro de mi boca. Recorde lo que había leido sobre el  punto G en las mujeres. Me dedique a buscar el pequeño bultito, del tamaño de una  moneda de 1 centavo que ella debía de tener a pocos centimetros dentro de su canal  vaginal. Una vez encontrado, me dedique a masajearlo con dedicación. Para ese  entonces los pantalones de Romina eran un estanque en el cuál mis dedos nadaban  libremente para proporcionarle el placer que ella sabría devolverme. Unos minutos  despues, ella comenzó a mover ritmicamente su pelvis; a contraer todos los músculos  de su cuerpo, a abrazarme y besarme con desesperación; estaba por acabar y era como  un pulpo que quería absorberme hacia sus entrañas.

 Así, su suave almeja dejó  descargar otro torrente de liquidos que me hizo saber lo bien que había cumplido mi  tarea. Entre jadeos, me suplico que la hiciera suya de inmediato, que vivía cerca de allí  y que sus padres se habían aunsentado por el fin de semana. Por mi parte, no podía  creer lo que estaba experimentando, me sentia un idiota por no haber tratado de  probarlo antes, pero no era tiempo de arrepentirse sino de actuar. Abandoné a mis  amigos allí y tomamos un taxi hasta la casa de Romina.

En cuanto cerró la puerta, ella se abalanzó sobre mi pantalón, los desabrachó y me los quitó junto con los boxers, dejando a mi pija parada libre de su prisión.

 Se percató de que yo estaba completamente afeitado allá abajo, eso parecio gustarle, porque enseguida se engulló mis huevos y comenzó a sobarlos, mientras que con su pequeña y delicada mano me pajeaba alegremente. Una vez que mis testiculos quedaron bien limpios, su lengua se posicionó sobre la base de mi chota y gradualmente fue lamiendola a lo largo y a lo ancho. Me daba besos deliciosos sobre cada venita, ricos chuponcitos en la morada cabeza. Pero cuando mirandome a los ojos, abrió esa boquita y se metió mi verga de un solo golpe, me senti morir. Tanto placer me causaba como esa carita hermosos me mamaba el trozo sin piedad, que me senti sin fuerzas para retener toda la leche que yo tenia almacenada.

Rom...Romiinaaa voy a acabar!!! :- gruñi.

Sii hermoso dame toda tu lechitaaaa!!! quiero tomarmela toda papitoooo :-respondió.

 Puse mis manos sobre su cabeza para evitar que se fuera a escapar algo, y chorros de mi blanca, caliente. espesa y pegajosa leche inundaron su garganta, y con gusto ella se tragó hasta la última gota. Incluso seguia succionando mi chota en busca de un poco mas de mi preciado nectar.

no hay mas:- reprochaba lastimeramente.

La miraba con ansias de complacerla,pero no, debía guardarlo para que el resto de sus agujeros también lo probaran.

Entonces dije:- ¿donde está tu cuarto?

a lo que ella señala con su dedo :- por alla.

Como si estuviera poseido por otra persona, la tome con fuerza y la arroje contra la cama.

aahyy...¿que te pasa?:- me dijo con una sonrisa en la cara. Yo no presté atención.

Comence a desgarrar sus ropas con violencia y salvajismo, pudiendo apreciar su cuerpo desnudo en todo su esplendor. Besé su cuello apresuradamente y me desvié hacia sus tetas. Las sopese entre mis manos. Las amasé como si se tratarán de una arcilla que esperaba ser moldeada. Mordisquie sus pezones, los chupe y lami cuál bebé hambriento. Me divertía soplando un aliento cálido y húmedo sobre ellos, causandole una sensación que la estremeció hasta los huesos.

Mis labios se detuvieron efímeramente sobre su ombligo, brindandole unas cachondas cosquillas, para pasar directamente al suculento plato principal. Acerqué mi boca a su deliciosa conchita, pero solo la toqué levemente para hacerme desear. Para comprobar como necesitaba mi presencia entre sus piernas, descargué besos y más besos sobre la cara interna de sus muslos, intercalados con lamidas sobre los carnosos pliegues de su almeja. Finalmente decidí a darme un banquete, y mi lengua penetró el sexo de Romina. Mis manos aprovechaban para acariciar todo su atercipelada piel, para descubrir cada rincon de su ser, mientras que yo me bebia todos sus jugos, empapaba mi rostro con sus secreciones de hembra en celo.

ohhh...mmmm siii....mmmmm aahyyyy:- ella no podía evitar gemir.

Cuando sus manos presionaron firmemente mi cabeza y su cadera se movio desquisiadamente en busca de ser penetrada cada vez mas y rapidamente por mi lengua, supe que ella habia tenido su segundo orgasmo, seguido de otros dos menos vigorosos.

Que mentiroso que sos. Me dijiste que eras re timido y por lo menos te debes haber cogido a 20 chicas:- me retrucaba ella.

Eso solo me hizo descontrolar mas. Tomé mi verga y la incruste con todas mis fuerzas en su concha. De ese modo, empece a bombear con esmero. Primero suavemente, para luego ir aumentando la velocidad.

Ahhh...ah...ah...Dios...por favor....dame mas...dame mas....damela todaaaa:- gritaba desesperada.

soy tu perraaaaa amorrr....soy tu perraaaaaaa ahhhhyyyy

Coloque sus piernas sobre mis hombros y senti la delicia de su almeja apretando mi pija. Los sonidos de sus jugos escurriendose, el ruido de mi pelvis chocando contra ella, el modo en que sus tetas se sacudian desparramandose en todas direcciones, era toda una conjunción explosiva. Intercambiamos varias posiciones, hicimos el misionero, el perrito, nos pusimos de pie, de costado...en fin.. todo para lograr que la cogida durara el mayor tiempo posible. Y vaya que lo logramos, habían pasado mas de 30 minutos desde que había empezado a penetrarla.

mmm....ah.ahh. siii..ah.. vas a....vas a ac...ahh....¿vas a acabar bombon?:- pregunta ella.

mhhm grghh sii.. ya casi.. un poco mas....respondi entre gruñidos.

a lo que ella me sugiere:- Para. mmm ahhh...mm quier...mm...ahh...quiero entregarte mi culoooooo.......

Un rayo me atravesó. Que otra cosa podia ser mejor para terminar mi desvirgue que acabar en ese espectacular culito...

Agarre mi pija y lentamente fui enterrando su cabeza en el estrecho pasaje. Debo reconocer que costo bastante, y que le arranque mas de un grito de dolor a Romina, pero cuando mi verga hirviente taladró con ritmo todo su hoyo, lo unico que Romina gritaba eran alaridos de placer.

Cinco minutos despues, ya no pude contener la descarga de mi abundante esperma, largos chorros a presión impactaron contra lo mas profundo de su ano. La desclave y me puse en frente de ella para contenplar mi obra. Era impensable que toda la teoría que en algún momento había leido me haya dado tal resultado. El fruto de mi eyaculacion se escabulló de su dilatado agujero y ella lo tomo con sus dedos y lo froto freneticamente contra su cuerpo.

Quedamos mirandonos unos instantes y  fuimos a tomarnos un baño, pero eso ya es otra historia.

Este es el primer relato que escribo, espero que les haya gustado. Si asi fue, haganmelo saber a mis_secretos06@hotmail.com

 

 

    

 
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